miércoles, 12 de junio de 2013
CUANDO LA MÚSICA REVOLUCIONÓ AL MUNDO
Cuando
escuché, por vez primera, la canción “Mujer Americana” (“American
Woman”) del grupo “Guess Who”, realmente me desconcertó, porque de primera
impresión, parecía un rechazo afectivo de un hijo hacia su madre, pero a
continuación escuché con más
detenimiento su letra, y decía: “Mujer americana, aléjate de mí/ ¡mamá, déjame
vivir!/ no quiero ver tus armas de guerra/ (…) ¡No has sido buena conmigo!” Era evidente que se trataba de un reclamo
hacia la madre Patria, concretamente al
entonces Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon y al decisivo impulso
que le había imprimido a la guerra de Vietnam en la que murieron miles de
jóvenes norteamericanos.
Ya años antes, cuando el Presidente John F.
Kennedy dio la noticia que su gobierno se involucraría más en esta guerra del
sudoeste asiático, de inmediato surgieron canciones de protesta, como aquellas
melodías inolvidables de Pete Seeger y Lee Hays: “Si tuviera un martillo” (“If
I had a Hammer”) en cuyo texto dicen los compositores que irían por todos los
rincones de la Unión Americana promoviendo la paz, la libertad y la justicia. Otras
melodías con contenidos similares fueron: “¿A dónde se han ido todas las flores?”
(“Where have all the Flores Gone?”), también de Pete Seeger; o aquélla del
célebre trío “Peter, Paul and Mary” que relanzó una melodía tradicional,
titulada: “La guerra cruel” (The Cruel War).
Simultáneamente continuaba la “Guerra Fría”
entre la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (U.R.S.S.) y los Estados
Unidos. Pero hubo un hecho que detonó la alarma mundial: el 14 de octubre de
1962, un avión americano que sobrevolaba el territorio cubano fotografió varias
rampas de lo que parecían misiles nucleares. Y, casi al mismo tiempo, se
descubrió que varios barcos rusos se dirigían por el Atlántico hacia la isla
caribeña, gobernada por Fidel Castro, para proporcionar más misiles. La tensión
internacional fue enorme. Yo era apenas
un chiquillo de primaria, pero recuerdo perfectamente el reportaje que publicó
la revista “Life” denunciando este hecho, con
reveladoras fotografías, y los comentarios de muchas personas mayores
quienes aseguraban: “Es inminente una guerra nuclear”.
En ese contexto, el cantautor Bob Dylan grabó
su canción “Una dura lluvia caerá” (“A Hard Rain’s A-Gonna Fall”), cuya poesía
musicalizada decía: “¿Y qué has oído, hijo de mis entrañas?/ ¿Y qué has oído,
niña de mis ojos?/ Oí la advertencia en el rugido del trueno./ Oí el fragor de
una ola capaz de anegar el mundo./ Oí diez mil tamborileros con las manos en
llamas./ Oí diez mil murmullos que nadie escuchaba./ Oí morir a un hambriento y
la risa de muchos./ Oí la canción de un poeta muerto junto a la acera./Oí a un payaso llorar en un
callejón”. Y el estribillo que se repetía una y otra vez: “Es dura, muy dura, muy dura/ la lluvia que va a caer”. Se
trataba de una seria advertencia de Dylan acerca de los graves peligros y
desastres que podrían sobrevenir a la
humanidad, si se continuaba adelante con las amenazas de arrojar bombas
nucleares.
Por su parte, el vocalista Jim Morrison y su
grupo, “The Doors” lanzaron una enigmática canción titulada “El Final” (“The
End”) en la que se reflejaba la sensación de fracaso y nihilismo que
experimentaban, con el paso de los años, los soldados norteamericanos al observar como
sus compañeros de lucha morían por millares. La prensa norteamericana –por
órdenes gubernamentales- buscaba “maquillar” el balance de esta confrontación
bélica afirmando que en breve se ganaría la Guerra de Vietnam, pero la verdad
era que se estaba yendo directo al desfiladero. Hasta que en 1975, en forma
vergonzosa, el gobierno del Presidente Nixon ordenó el retiro total de las
tropas.
En efecto, Estados Unidos había fracasado, pero
sin duda había triunfado la presión de los jóvenes músicos a través de sus
melodías, que tanta conciencia social sembraron de aversión hacia la guerra y
su permanente petición de tener paz y concordia entre todos los pueblos del
mundo.
Precisamente de esto mismo, relatan las
canciones de John Lennon: “Imagina” (“Imagine”), “Denle una oportunidad a la
paz” (“Give Peace a Chance”) y “Feliz Navidad, la guerra ha terminado” (“Happy
Christmas, War is Over”).
En el continente europeo, concretamente en
Irlanda del Norte, describen los periodistas Inés Gaviria y Javier Marrodán (revista
“Nuestro Tiempo”, No. 676, pp. 12-13) una lamentable situación: “El 30 de enero
de 1972, domingo, se había convocado en
[la población de] Derry una manifestación a favor de los derechos civiles y en
contra de una medida aprobada seis meses antes por el Gobierno que permitía
encarcelar sin juicio a los sospechosos de pertenecer al [grupo terrorista] IRA.
La marcha se inició pacíficamente, pero algunos de los manifestantes lanzaron
piedras contra las barricadas que rodeaban los barrios católicos de la ciudad.
Un regimiento de paracaidistas enviado para la ocasión cargó entonces contra la
comitiva, primero con gas, balas de goma y agua a presión, pero luego con
balas. Murieron catorce personas (cinco de ellas de 17 años) y más de treinta
quedaron heridas”.
Años después, el conocido grupo irlandés “U2”
compuso la melodía “Domingo Sangriento” (“Sunday, Bloody Sunday”) y cantan
estos dramáticos versos: “No puedo creer las noticias de hoy./ /No puedo cerrar
los ojos y hacer que desaparezcan./ ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo tendremos
que cantar esta canción? ¿Cuánto tiempo?/Esta noche podemos ser uno./ Botellas
rotas bajo los pies de los niños./ Una calle sembrada de cuerpos./Pero no haré
caso de la llamada a la batalla”.
Todas las melodías anteriormente mencionadas tuvieron un gran impacto internacional.
Surgieron, de inmediato, numerosos movimientos pacifistas y un urgente reclamo
de los jóvenes de los cinco continentes de tener un mundo donde reinara la
reconciliación, el diálogo, la fraternidad, el amor y la paz entre las
naciones.
Quedó demostrado, por tanto, que la música podía ser también un
poderoso vehículo transmisor de ideas, de protestas y propuestas; que permitía
comunicar rápidamente determinados sentimientos y tenía unos alcances hasta
entonces insospechados. Del mismo modo, contribuyó de modo eficaz para que la
sociedad de esa época hiciera un examen; un autoanálisis para conocerse mejor y
no repetir los mismos errores del pasado.
Su influencia fue determinante en las siguientes generaciones y hasta
nuestros días.
Raúl Espinoza Aguilera
Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com
martes, 11 de junio de 2013
Denuncia a dos voces
Escribe Luis-Fernando
Valdés
Mientras que la FAO anunciaba una crisis alimentaria global, el Santo
Padre advirtió sobre la gravedad de desperdiciar los alimentos. ¿Ha sido
Francisco el primer Pontífice en denunciarla hambruna mundial?
Con motivo de la Jornada mundial del medio ambiente (5 junio
2013), Naciones Unidas lanzó un fuerte llamamiento a la necesidad de eliminar
el desperdicio y la destrucción de alimentos. De hecho, la Organización de
Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) estima que 868
millones de personas, el 12,5 por ciento de la población mundial, pasa hambre.
En el informe “Sistemas alimentarios para una mejor nutrición”, la
FAO detalla que 2,000 millones de personas sufren algún tipo de carencia
alimentaria, y que el 26 por ciento de los niños menores de cinco años padecen
retraso del crecimiento debido a carencias alimentarias. (Rome
Reports, 5 junio 2013)
Ese mismo día, durante su Audiencia general, el Papa Francisco
retomó el tema de la ONU, y habló de la cultura de lo “desechable” que
predomina hoy y que afecta a los seres humanos, pues son tomados como productos
descartables. (Audiencia
general, 5 junio 2013)
Y en el caso del hambre, el Papa explicó que esta cultura de lo
desechable“nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de
alimentos, cosa aún más deplorable cuando en cualquier lugar del mundo,
lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición”.
Por comparación, el Santo Padre expuso que mientras“nuestros
abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante”, ahora “el
consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio
cotidiano de alimento”.
Con palabras fuertes, Francisco comparó el desperdició de comida
con el robo a los pobres: “¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha
es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre!”
Además, el Papa pidió encontrar una solución directa a este
problema:“Invito a todos a reflexionar sobre el problema de la pérdida y del
desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando
seriamente tal problemática, sean vehículo de solidaridad y de compartición con
los más necesitados”.
Días después, el Santo Padre mediante su cuenta en Twitter, repitió
estas mismas ideas:“El consumismo nos impulsa a desechar. Pero la comida que se
tira a la basura es como el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre”.
(@Pontifex_es 7 junio 2013)
El estilo directo del Papa Francisco, que con palabras sencillas
expresa mensajes contundentes, pone rápidamente ante la opinión pública los
temas candentes de hoy. Ante esta eficacia mediática, a más de uno le podría
dar la impresión de que “por primera vez” un Pontífice hace una denuncia
pública de una desgracia mundial como la hambruna.
Pero no es así. También lo había hecho los Pontífices anteriores,
como Benedicto XVI que en la Encíclica “Caritas
in veritate”, n. 27, señaló que “el hambre no depende tanto de la escasez
material” sino de la “falta un sistema de instituciones económicas capaces” de
asegurar el acceso al agua y a la comida.
Además, el Papa alemán propuso como solución “el desarrollo
agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras
rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados,
formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas.”
Todos los Papa de nuestra época han denunciado los grandes
problemas mundiales, pero cada uno la ha hecho a su estilo, de acuerdo a su
propia personalidad. En esto hay una gran continuidad en el Pontificado romano,
que es como un gran concierto: es la misma melodía, pero a distintas voces.
viernes, 7 de junio de 2013
PAPA FRANCISCO: SU ESPERANZA SOBRE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS LAICOS
Me impresiona mucho el pensamiento del actual
Papa Francisco por su claridad y transparencia en sus conceptos, en los
ejemplos y símiles que emplea. Es muy pastoral y didáctico en sus enseñanzas, de
modo que sus discursos le resultan asequibles a todo público.
Por ejemplo, sobre el papel de los laicos en el
mundo, subraya el gran peligro de la “clericalización”. ¿A qué se refiere? A que
durante siglos ha sido la tentación de muchos fieles de ser como la extensión
en la acción sobre lo que les sugieran algunos clérigos en materias temporales.
Dice textualmente: “Y los laicos (no todos, pero muchos) nos piden de rodillas
que los ’clericalicemos’ porque es más cómodo ser monaguillo que protagonista
en el camino laical. No tenemos que caer en esa trampa… (Diario ABC, Madrid,
15-III-13).
Es decir, la ilusión del Papa Francisco es que cada fiel laico, como
cristiano en medio del mundo (sea profesionista, obrero, universitario,
empleado, ama de casa, catedrática, artista, intelectual, etc.) tenga numerosas iniciativas, una firme determinación
y asuma su propia responsabilidad, a
título personal (nunca a nombre colectivo de la Iglesia católica), para
participar activamente en la vida política, social, económica, cultural de su
entorno y busque, de esta manera, recristianizar la sociedad desde sus mismas
estructuras temporales.
Ése ha sido precisamente el gran mensaje del Concilio Vaticano II y
también del Documento del Santuario de
“Nuestra Señora de Aparecida”, Patrona de Brasil, que con fecha del 10 de julio
de 2007, el Santo Padre publicó a raíz su inolvidable encuentro con los obispos de América Latina. Los
expertos afirman que se organizaron comisiones de trabajo entre los mismos
obispos para preparar el texto de dicho Documento
de “Aparecida” para que el Papa lo revisara y aprobara. Se comenta que se incluyeron
muchas de las ideas y propuestas pastorales del entonces Cardenal Jorge
Bergoglio, actual Romano Pontífice.
Sin duda, que el Papa cuenta con la decidida participación de los laicos
para la “Nueva Evangelización que proclamó el Beato Juan Pablo II durante su
Pontificado, reimpulsó el Papa Emérito Benedicto XVI y ha confirmado el Papa
Francisco con sus planteamientos de que la Iglesia necesita transformar sus
estructuras para ser más misionera y “ser transmisora y facilitadora de la fe” (“El
Jesuita”, pp. 77-78).
Señala también el error en que frecuentemente
caen algunas personas sin fe o ciertos “sociólogos o antropólogos” de la
religión, de visualizar a la Iglesia católica dentro de unas coordenadas
meramente humanas, económicas y sociales. Y aclara: “Aunque la Iglesia es una
institución humana, histórica, con todo lo que comporta, no tiene una
naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios que
camina hacia el encuentro con Jesús. Solo en esa perspectiva se puede entender
la misión de la Iglesia católica” (Encuentro con periodistas, El Vaticano,
16-III-2013).
Desde aquella entrañable noche del 13 de marzo
del 2013, en que apareció desde el balcón del apartamento pontificio, tan
afectuoso y sonriente, para saludar a la
multitud que lo aclamaba en la Plaza de San Pedro y casi inmediatamente después
de ser electo por el Cónclave
cardenalicio como sucesor de Benedicto XVI, el Papa Francisco nos transmitió
con una enorme fe y esperanza que la Iglesia saldría adelante con la oración,
la penitencia y la vibrante acción apostólica de todos: cardenales, obispos, religiosos, laicos, sacerdotes,
misioneros… Y pidió muchas oraciones diarias por su persona. Nos comunicó que
al día siguiente iría a un Santuario de la Virgen María para pedirle que lo
guíe en su ministerio petrino. Nos dio claramente a entender que solo no podría
cumplir con su trascendente misión al timón de la Nave de Pedro; que necesitaba,
en primer lugar del auxilio del Espíritu Santo, y después, de la colaboración cercana y permanente de
todo el Cuerpo Místico de la Iglesia que somos todos los católicos del mundo.
Gracias a Dios, hay muchos fieles laicos que
están trabajando intensamente, con propuestas concretas, en esta “Nueva
Evangelización” dentro del contexto del “Año de la Fe”. El pasado mes de
noviembre estuve en Roma en un congreso internacional con comunicadores y
resulté gratamente sorprendido por la variedad de iniciativas en los cinco
continentes. Como, por ejemplo, hay quienes están escribiendo guiones
produciendo películas y series de televisión con valores y mensajes
evangelizadores (confróntese www.luxvide.com
donde participa el Catedrático en Semiótica de Milán, Dr. Armando Fumagalli);
otros están muy activos elaborando videos e iniciativas útiles para que les
llegue a los jóvenes a sus celulares: el Compendio del Catecismo de la Iglesia;
oraciones y devociones; explicaciones sencillas y prácticas de cómo saber
argumentar en defensa de la vida de los no nacidos, del matrimonio y la
familia, de la educación de los hijos, de los valores de la sociedad. Además, se
imparten cursos de catequesis elementales o avanzados, así como información
orientadora sobre temas de debate y actualidad (confróntese: www.arguments.es; www.mercatornet.com, www.encuentra.com, www.conoze.com, www.fluvium.org, www.aciprensa.com). Otros comunicadores están pendientes de informar
sobre las actividades cotidianas del
Romano Pontífice: www.romereports.com;
www.news.va...
Y son comunicadores, profesionistas especializados
en sus respectivas áreas, quienes se han lanzado en esta aventura para apoyar
la “Nueva Evangelización” y transmitir la fe a personas de toda condición social
y cultural; para que millones de personas reciban formación y orientación sobre
cómo argumentar mejor sus ideas y convicciones en los valores cristianos; a
seguir día a día la voz del Papa para
seguir filialmente sus consejos, sentirlo más cercano y, por lo tanto, quererlo
más y rezar mucho por él.
Aquí en México se están organizando también
muchas y variadas iniciativas tanto en diversos medios de comunicación como en
foros culturales. Me dio mucho gusto asistir a uno que organizó la Universidad
La Salle, coordinado por la Lic. Adriana Guevara de Mier y Terán, titulado:
“¿Por qué creer?” en el que participó el conocido cineasta de “La Última Cima”,
Juan Manuel Cotelo, el popular conductor Esteban Arce y el cantante Alexander
Acha, brindando a los jóvenes sus propios testimonios de conversión al
cristianismo. (Fuente: www.yoinfluyo.com)
Cuando observaba a cientos de jóvenes de pie,
tomando video o fotografías, emocionados por las valientes confesiones públicas
de su amor a Jesucristo y sin miedo al “qué
dirán”, pensaba para mis adentros: ¿Y quién dice que a los jóvenes de nuestro
tiempo ya no les interesa ni Dios ni la religión? Porque cuando se organiza un
evento bien montado, con profesionalismo, su impacto y trascendencia es
impresionante.
Me comentaba la coordinadora Adriana Guevara
que después había recibido muchos correos felicitándola o haciéndole preguntas
concretas para aclarar sus dudas de fe y que, ahora, la han invitado a
Guadalajara para hacer una réplica de este mismo foro. Bastó con que un grupo
de personas se decidieran a realizar una eficaz acción Evangelizadora para
despertar una gran inquietud por descubrir y profundizar en su fe en Dios. Ésa es precisamente, una entre las muchísimas y variadas labores e
iniciativas que podemos impulsar los fieles laicos para apoyar la “Nueva
Evangelización”, a la que ahora nos está convocando el Papa Francisco.
Raúl Espinoza
Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com
miércoles, 5 de junio de 2013
¿Mero éxito mediático?
Escribe Luis-Fernando
Valdés
El miércoles pasado, bajo una lluvia interminable, 90 mil
peregrinos acudieron a la Audiencia del Papa. Si es llamativo que sean tantas
personas, más provocador es el motivo de su asistencia: buscan que les hablen
de Dios. ¿No se supone que la vida modernaha superado la necesidad de Dios?
A pesar de la fuerte lluvia que cayó en Roma el miércoles pasado, el
Papa Francisco siguió su costumbre de recorrer en automóvil descubierto la
Plaza de San Pedro para saludar a las decenas de miles de personas presentes.
Fue inolvidable la figura del Papa mojado sobre el jeep blanco, que avanzaba
entre en un mar de paraguas e impermeables de colores.
Además de la inusitada lluvia y del tesón del Papa para saludar a
los peregrinos, fue llamativa la cantidad de visitantes. Juan Pablo II
popularizó las Audiencias de los miércoles; con Benedicto XVI, el Papa Teólogo,
se incrementó el número de asistentes (muchas veces eran 10 mil). Pero el
volumen de personas que acuden con Francisco ha llegado a cifras récord. ¿Por
qué?
Alguno dirá que se trata de un Pontífice carismático. Ciertamente,
la sencillez y la austeridad del Santo Padre muestran que creen en el mensaje
que predica, y esa coherencia es atractiva, pero eso no lo explica todo.
Posiblemente, si atendemos a sus mensajes recientes tendremos una
mejor explicación. El Papa argentino habla con gran fe de Jesucristo, y ha
manifestado el gran peligro de una Iglesia “autorreferencial”, o sea, que habla
de sí misma, de su organización y su estructura, pero no de Cristo.
Además, el Santo Padre predica con gran armonía el binomio Jesús e
Iglesia. En contra de una mentalidad muy arraigada hoy día que afirma a Jesús,
pero que niega que haga falta la Iglesia para tener un encuentro con Cristo, el
Papa afirma que “la Iglesia es la familia de Jesús” (Homilía,
1 junio 2013).
Pero el Pontífice Romano no anuncia un camino fácil. Con
frecuencia ha denunciado el intento de presentar una Iglesia reducida a una ONG
filantrópica: “La Iglesia no es una organización de cultura, ni de religión, ni
social” (Ibidem).
Francisco es valiente al anunciar que la labor asistencial de la
Iglesia tiene un motivo sobrenatural, que es anunciar a Jesucristo, Dios hecho
hombre que nos dejó el mandamiento de amarnos los unos a los otros.
Recientemente afirmó el Papa: “Podemos hacer todas las obras sociales
que queramos, y dirán: ‘Pero qué buena es la Iglesia, qué buena es la obra
social que hace la Iglesia’. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas
personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es
la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado” (Ibidem).
Entonces, si el mensaje del Papa Bergoglio lejos de ser innovador
es claramente el mismo de siempre, si sus palabras son muy exigentes, ¿por qué
atrae a tanta gente? Seguramente porque la gente de hoy necesita el oxígeno de
la autenticidad en sus propias vidas.
Y la autenticidad más profunda del hombre modernoconsiste en
reconocer que su vida sólo tiene sentido si está ligada a lo sobrenatural, a la
presencia de Dios en su vida. De ahí que miles acudan a escuchar al Papa, pues
necesitan que Dios oriente sus existencias.
Francisco es un profeta de nuestro tiempo. Los hombre y mujeresde
hoy necesitan escuchar que no todo va bien en su vida, y Francisco no tiene
miedo en señalarlo. Por eso, las personas de hoy también necesitan esperanza,
requieren de la misericordia y el perdón, y Francisco los remite a Jesucristo. Dios
sigue siendo necesario: ¡90 mil peregrinos bajo la lluvia lo indican!
martes, 4 de junio de 2013
LOS ORÍGENES Y LA DIFUSIÓN INTERNACIONAL DEL “NEW AGE”
El “New Age” nace a partir de la mitad del
siglo XIX en Nueva York. Varias de sus fundadoras, como Helen Blavatsky y Alice
Bailey, afirmaban que habían recibido iluminaciones de seres espirituales y su
misión era transmitirlas a sus discípulos en conferencias, libros, revistas y mediante
sesiones de espiritismo. Así nace la Teosofía que es una mezcla de ocultismo y
misticismo oriental.
El Papa León XIII no dudó en afirmar tanto en
sus discursos como por escrito que la Teosofía y la Masonería se identifican
plenamente ya que buscan sustituir los
valores cristianos con este neopaganismo.
Y, por lo tanto, les advierte a todos los fieles católicos que no se afilien ni
caigan en actitudes ingenuas, sino que tengan criterios claros sobre el modo de
proceder, porque atacan frontalmente el depósito de la fe y, por lo tanto, están condenadas por la
Iglesia.
Menos de un siglo después, en 1945, concluyó la
Segunda Guerra Mundial y, particularmente en Estados Unidos, se respiraba un
aire triunfalista y belicoso porque se tenían las fuerzas armadas más poderosas
de la tierra. Se editaron cientos de películas para realizar una propaganda masiva y bélica en todo el orbe.
Pero la gente deseaba la paz, tranquilidad y regresar
a sus trabajos en el campo o en la ciudad por el bien y progreso de la nación. Sin
embargo, pocos años después, Estados Unidos y Corea se enfrentaron en una
guerra que se pudo haber resuelto por la vía diplomática y hubo muchos muertos
y heridos en ambos bandos.
En 1963, Estados Unidos decide entrar de modo
más decisivo en la Guerra de Vietnam. Originalmente pensaban sus gobernantes
que se trataría de un conflicto breve pero se alargó hasta 1975, con una
estrepitosa derrota que conmocionó al país entero. El resultado es que murieron
miles de jóvenes, muchos otros quedaron
mutilados o con severos trastornos emocionales y un buen número de ellos fueron a parar a clínicas
psiquiátricas.
Desde los inicios de los años sesenta, se fue
extendiendo por toda Norteamérica un movimiento pacifista, al que se le unió el
movimiento hippie, los ecologistas, los vegetarianos y muchos otros grupos. Era
tal el desencanto social, la desilusión y la pérdida de ideales, que esta nueva
corriente de pensamiento tuvo una gran aceptación entre la juventud: “Haz el
amor y no la guerra” era uno de sus lemas.
En ese contexto cobró una importante fuerza el
“New Age”, que coincidió con el vertiginoso desarrollo de los medios masivos de
comunicación. Me parece que dos canciones ilustran bastante cómo fue arraigando
entre la juventud de muchos países mundo.
El llamado “Hippie Mayor”, el cantante Scott McKenzie,
en su melodía, “Flores en tu pelo”, cantaba: “Si vas a San Francisco,/ debes
asegurarte/ de llevar flores en tu pelo/ por toda la nación se vive una extraña
sensación de vibración, / de gente en movimiento. / Es toda una generación/ que
tiene una nueva visión de la vida”.
Esa “vibración” a la que se refiere, se obtiene
con la permanente unión con un Ser Supremo y Totalizador que carga a cada ser
viviente de “energía espiritual”. Además de que
plantea el retorno del hombre a la naturaleza, a su origen primitivo. Los
hippies reciben influencia de Juan
Jacobo Rousseau en la que piensan erróneamente que el hombre es naturalmente
bueno, pero es más bien la sociedad quien lo corrompe. Entre otras
consecuencias, según ellos, las personas deben
dejarse llevar por sus instintos y sentimientos. El pretender
encauzarlos equivale a reprimirlos y, por tanto, se actúa en contra de su
naturaleza.
Más reveladora resulta la canción del grupo
“Quinta Dimensión”, titulada: “Acuario/Deja que el sol entre”. Dice su letra:
“Cuando la luna esté en su séptima casa/ y Júpiter se alinee con Marte.
/Entonces la paz guiará a los planetas/ y el amor dirigirá a las estrellas./
Habrá armonía y comprensión,/empatía y confianza./No habrá mentiras ni burlas./
Sueños de visiones doradas y vivientes;/ revelaciones de cristales místicos,/ y
vendrá la verdadera liberación de la mente./ Es el amanecer de la “Era de
Acuario”./Deja pues que la luz del sol entre./ Ahora que todo el mundo canta
esta misma canción./Abre tu corazón a la luz del sol/y cuando te sientas solo o
maltratado,/deja que el sol te conforte./ Deja que el sol brille y abra tu
corazón/¡Y tienes que verdaderamente sentirlo!”.
Este par de melodías –y muchas otras, con
letras parecidas- se divulgaron por los
cinco continentes. La postura del “New Age”, en resumen, propone un regreso al
paganismo y un rechazo abierto a la civilización cristiana. El nuevo “dios” es
el sol; la tierra es “nuestra madre y diosa” y, por lo tanto, deben de ser
adorados. A través del sol recibimos toda la energía y vibración cósmica y la
tierra nos alimenta amorosamente.
Hay cristales que, según ellos, son curativos.
Por ello, millones de personas comenzaron a usar collares y pulseras. De igual
forma, consideran que hay zonas o lugares del mundo donde la energía del universo
se recibe con más intensidad, por eso hay que visitar con frecuencia esos
sitios.
Se difunde la meditación trascendental budista,
el yoga, el tarot, el uso de diversos amuletos; se acude de nuevo a los
horóscopos y proliferan las sesiones espiritistas.
También, se cae en el Panteísmo, que se puede
sintetizar en que todos, en realidad, formamos parte de un Todo Común, ya sea
el “dios sol”: la “diosa tierra”, los seres humanos, los planetas, las
estrellas, las plantas, los animales, el mundo submarino…Además el universo es
concebido como un “océano de energía” y que cada quien debe de aprender a
sacarle partido mediante muy variadas técnicas.
Vacían semánticamente muchos términos, por
ejemplo, “Cristo es el Gran Total o la Suprema Energía” y cuando vivió en la
tierra fue un sabio más, comparándolo con Buda, Mahoma o Gandhi. De manera que
para ellos no es el Hijo de Dios Encarnado; Perfecto Dios y Perfecto Hombre,
como nos señala la Iglesia. También los ángeles no son espíritus puros que nos
guían y ayudan en el camino de nuestra Salvación, sino “porciones de energía
circulante sobre la superficie de la tierra que de alguna desconocida nos ayudan”. A su vez, La Metafísica no es
una rama de la Filosofía que estudia al Ser sino “una serie de conocimientos y
consejos sobre cómo adentrarnos en el mundo extraterrestre y con las fuerzas misteriosas del universo”,
etc.
En el fondo, sostienen que todas las religiones
son iguales. Luego, toda persona es libre de escoger lo que más le plazca de
cada una de ellas. Como una especie de “servicio a la carta” que ofrecen los
restaurantes. Concretamente, la moral –del modo como la concebimos los
católicos- no existe para ellos, sino que cada quien se debe de liberar de
prejuicios y proponen una ética universal, que proclame la bondad, fraternidad,
el respeto mutuo, el amor y la paz entre todos los hombres.
También tiene esta corriente de pensamiento su
afán mercantilista para vender alimentos ecológicos, medicinas naturales,
plantas “con energía”, centros de relajación psicosomática, la medicina
alternativa, los productos vegetarianos…
Considero que la causa del éxito del “New Age”
es que -a través de los medios de comunicación, las canciones, el cine y otras
manifestaciones artísticas- se ha convertido rápidamente en un fenómeno de
masas que atrae por su ambigüedad, comodidad, romanticismo y sentimentalismo
religioso. Su postura es pseudofilosófica porque no les interesa el estudio ni
los trabajos de investigación para llegar a las verdades cientíticas. De manera
que todo se reduce a momentáneos y pasajeros
“feelings” (sentimientos). Hay también un culto al egoísmo y
subjetivismo porque sostienen que: “Hagas lo que hagas, lo importante es
sentirte siempre contento, en plena paz y
armonía con contigo mismo y el universo entero”.
Finalmente, es fácil percibir que detrás del
“New Age” hay un interés y anhelo por volver
al sentido religioso de la existencia. Estamos ante la presencia de personas
que sufren por una pérdida de valores y del sentido de sus vidas y, por tanto,
padecen de un profundo vacío interior. Todo esto se capta, también, por su
vehemente deseo y atracción por lo divino, pero canalizado de manera equivocada
y en formas distorsionadas e irreales.
BIBLIOGRAFÍA:
Consultar la voz “New Age” en los siguientes
portales:
-www.conoze.com;
-www.aceprensa.com;
-www.fluvium.org;
-www.almudi.org;
-www.aciprensa.com.
Raúl Espinoza
Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




