miércoles, 12 de junio de 2013

CUANDO LA MÚSICA REVOLUCIONÓ AL MUNDO

                  
Cuando  escuché, por vez primera, la canción “Mujer Americana” (“American Woman”) del grupo “Guess Who”, realmente me desconcertó, porque de primera impresión, parecía un rechazo afectivo de un hijo hacia su madre, pero a continuación  escuché con más detenimiento su letra, y decía: “Mujer americana, aléjate de mí/ ¡mamá, déjame vivir!/ no quiero ver tus armas de guerra/ (…) ¡No has sido buena conmigo!”  Era evidente que se trataba de un reclamo hacia la  madre Patria, concretamente al entonces Presidente de los Estados Unidos, Richard Nixon y al decisivo impulso que le había imprimido a la guerra de Vietnam en la que murieron miles de jóvenes norteamericanos.
Ya años antes, cuando el Presidente John F. Kennedy dio la noticia que su gobierno se involucraría más en esta guerra del sudoeste asiático, de inmediato surgieron canciones de protesta, como aquellas melodías inolvidables de Pete Seeger y Lee Hays: “Si tuviera un martillo” (“If I had a Hammer”) en cuyo texto dicen los compositores que irían por todos los rincones de la Unión Americana promoviendo la paz, la libertad y la justicia. Otras melodías con contenidos similares fueron: “¿A dónde se han ido todas las flores?” (“Where have all the Flores Gone?”), también de Pete Seeger; o aquélla del célebre trío “Peter, Paul and Mary” que relanzó una melodía tradicional, titulada: “La guerra cruel” (The Cruel War).
Simultáneamente continuaba la “Guerra Fría” entre la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (U.R.S.S.) y los Estados Unidos. Pero hubo un hecho que detonó la alarma mundial: el 14 de octubre de 1962, un avión americano que sobrevolaba el territorio cubano fotografió varias rampas de lo que parecían misiles nucleares. Y, casi al mismo tiempo, se descubrió que varios barcos rusos se dirigían por el Atlántico hacia la isla caribeña, gobernada por Fidel Castro, para proporcionar más misiles. La tensión internacional fue enorme.  Yo era apenas un chiquillo de primaria, pero recuerdo perfectamente el reportaje que publicó la revista “Life” denunciando este hecho, con  reveladoras fotografías, y los comentarios de muchas personas mayores quienes aseguraban: “Es inminente una guerra nuclear”.
En ese contexto, el cantautor Bob Dylan grabó su canción “Una dura lluvia caerá” (“A Hard Rain’s A-Gonna Fall”), cuya poesía musicalizada decía: “¿Y qué has oído, hijo de mis entrañas?/ ¿Y qué has oído, niña de mis ojos?/ Oí la advertencia en el rugido del trueno./ Oí el fragor de una ola capaz de anegar el mundo./ Oí diez mil tamborileros con las manos en llamas./ Oí diez mil murmullos que nadie escuchaba./ Oí morir a un hambriento y la risa de muchos./ Oí la canción de un poeta muerto  junto a la acera./Oí a un payaso llorar en un callejón”. Y el estribillo que se repetía una y otra vez: “Es dura,  muy dura,   muy dura/ la lluvia que va a caer”. Se trataba de una seria advertencia de Dylan acerca de los graves peligros y desastres  que podrían sobrevenir a la humanidad, si se continuaba adelante con las amenazas de arrojar bombas nucleares.
Por su parte, el vocalista Jim Morrison y su grupo, “The Doors” lanzaron una enigmática canción titulada “El Final” (“The End”) en la que se reflejaba la sensación de fracaso y nihilismo que experimentaban, con el paso de los años,  los soldados norteamericanos al observar como sus compañeros de lucha morían por millares. La prensa norteamericana –por órdenes gubernamentales- buscaba “maquillar” el balance de esta confrontación bélica afirmando que en breve se ganaría la Guerra de Vietnam, pero la verdad era que se estaba yendo directo al desfiladero. Hasta que en 1975, en forma vergonzosa, el gobierno del Presidente Nixon ordenó el retiro total de las tropas.
En efecto, Estados Unidos había fracasado, pero sin duda había triunfado la presión de los jóvenes músicos a través de sus melodías, que tanta conciencia social sembraron de aversión hacia la guerra y su permanente petición de tener paz y concordia entre todos los pueblos del mundo.
Precisamente de esto mismo, relatan las canciones de John Lennon: “Imagina” (“Imagine”), “Denle una oportunidad a la paz” (“Give Peace a Chance”) y “Feliz Navidad, la guerra ha terminado” (“Happy Christmas, War is Over”).
En el continente europeo, concretamente en Irlanda del Norte, describen los periodistas Inés Gaviria y Javier Marrodán (revista “Nuestro Tiempo”, No. 676, pp. 12-13) una lamentable situación: “El 30 de enero de 1972, domingo,  se había convocado en [la población de] Derry una manifestación a favor de los derechos civiles y en contra de una medida aprobada seis meses antes por el Gobierno que permitía encarcelar sin juicio a los sospechosos de pertenecer al [grupo terrorista] IRA. La marcha se inició pacíficamente, pero algunos de los manifestantes lanzaron piedras contra las barricadas que rodeaban los barrios católicos de la ciudad. Un regimiento de paracaidistas enviado para la ocasión cargó entonces contra la comitiva, primero con gas, balas de goma y agua a presión, pero luego con balas. Murieron catorce personas (cinco de ellas de 17 años) y más de treinta quedaron heridas”.
Años después, el conocido grupo irlandés “U2” compuso la melodía “Domingo Sangriento” (“Sunday, Bloody Sunday”) y cantan estos dramáticos versos: “No puedo creer las noticias de hoy./ /No puedo cerrar los ojos y hacer que desaparezcan./ ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo tendremos que cantar esta canción? ¿Cuánto tiempo?/Esta noche podemos ser uno./ Botellas rotas bajo los pies de los niños./ Una calle sembrada de cuerpos./Pero no haré caso de la llamada a la batalla”.
Todas las melodías anteriormente mencionadas  tuvieron un gran impacto internacional. Surgieron, de inmediato, numerosos movimientos pacifistas y un urgente reclamo de los jóvenes de los cinco continentes de tener un mundo donde reinara la reconciliación, el diálogo, la fraternidad, el amor y la paz entre las naciones.
Quedó demostrado, por  tanto, que la música podía ser también un poderoso vehículo transmisor de ideas, de protestas y propuestas; que permitía comunicar rápidamente determinados sentimientos y tenía unos alcances hasta entonces insospechados. Del mismo modo, contribuyó de modo eficaz para que la sociedad de esa época hiciera un examen; un autoanálisis para conocerse mejor y no repetir los mismos errores del pasado.  Su influencia fue determinante en las siguientes generaciones y hasta nuestros días.
Raúl Espinoza Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com

martes, 11 de junio de 2013

Denuncia a dos voces


Escribe Luis-Fernando Valdés

Mientras que la FAO anunciaba una crisis alimentaria global, el Santo Padre advirtió sobre la gravedad de desperdiciar los alimentos. ¿Ha sido Francisco el primer Pontífice en denunciarla hambruna mundial?

Con motivo de la Jornada mundial del medio ambiente (5 junio 2013), Naciones Unidas lanzó un fuerte llamamiento a la necesidad de eliminar el desperdicio y la destrucción de alimentos. De hecho, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO) estima que 868 millones de personas, el 12,5 por ciento de la población mundial, pasa hambre.

En el informe “Sistemas alimentarios para una mejor nutrición”, la FAO detalla que 2,000 millones de personas sufren algún tipo de carencia alimentaria, y que el 26 por ciento de los niños menores de cinco años padecen retraso del crecimiento debido a carencias alimentarias. (Rome Reports, 5 junio 2013)

Ese mismo día, durante su Audiencia general, el Papa Francisco retomó el tema de la ONU, y habló de la cultura de lo “desechable” que predomina hoy y que afecta a los seres humanos, pues son tomados como productos descartables. (Audiencia general, 5 junio 2013)

Y en el caso del hambre, el Papa explicó que esta cultura de lo desechable“nos ha hecho insensibles también al derroche y al desperdicio de alimentos, cosa aún más deplorable cuando en cualquier lugar del mundo, lamentablemente, muchas personas y familias sufren hambre y malnutrición”.

Por comparación, el Santo Padre expuso que mientras“nuestros abuelos cuidaban mucho que no se tirara nada de comida sobrante”, ahora “el consumismo nos ha inducido a acostumbrarnos a lo superfluo y al desperdicio cotidiano de alimento”.

Con palabras fuertes, Francisco comparó el desperdició de comida con el robo a los pobres: “¡Pero recordemos bien que el alimento que se desecha es como si se robara de la mesa del pobre, de quien tiene hambre!”

Además, el Papa pidió encontrar una solución directa a este problema:“Invito a todos a reflexionar sobre el problema de la pérdida y del desperdicio del alimento a fin de identificar vías y modos que, afrontando seriamente tal problemática, sean vehículo de solidaridad y de compartición con los más necesitados”.

Días después, el Santo Padre mediante su cuenta en Twitter, repitió estas mismas ideas:“El consumismo nos impulsa a desechar. Pero la comida que se tira a la basura es como el alimento que se roba al pobre, al que pasa hambre”. (@Pontifex_es 7 junio 2013)

El estilo directo del Papa Francisco, que con palabras sencillas expresa mensajes contundentes, pone rápidamente ante la opinión pública los temas candentes de hoy. Ante esta eficacia mediática, a más de uno le podría dar la impresión de que “por primera vez” un Pontífice hace una denuncia pública de una desgracia mundial como la hambruna.

Pero no es así. También lo había hecho los Pontífices anteriores, como Benedicto XVI que en la Encíclica “Caritas in veritate”, n. 27, señaló que “el hambre no depende tanto de la escasez material” sino de la “falta un sistema de instituciones económicas capaces” de asegurar el acceso al agua y a la comida.

Además, el Papa alemán propuso como solución “el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas.”

Todos los Papa de nuestra época han denunciado los grandes problemas mundiales, pero cada uno la ha hecho a su estilo, de acuerdo a su propia personalidad. En esto hay una gran continuidad en el Pontificado romano, que es como un gran concierto: es la misma melodía, pero a distintas voces.

viernes, 7 de junio de 2013

PAPA FRANCISCO: SU ESPERANZA SOBRE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS LAICOS



  
Me impresiona mucho el pensamiento del actual Papa Francisco por su claridad y transparencia en sus conceptos, en los ejemplos y símiles que emplea. Es muy pastoral y didáctico en sus enseñanzas, de modo que sus discursos le resultan asequibles a todo público.
Por ejemplo, sobre el papel de los laicos en el mundo, subraya el gran peligro de la “clericalización”. ¿A qué se refiere? A que durante siglos ha sido la tentación de muchos fieles de ser como la extensión en la acción sobre lo que les sugieran algunos clérigos en materias temporales. Dice textualmente: “Y los laicos (no todos, pero muchos) nos piden de rodillas que los ’clericalicemos’ porque es más cómodo ser monaguillo que protagonista en el camino laical. No tenemos que caer en esa trampa… (Diario ABC, Madrid, 15-III-13).
Es decir, la ilusión del  Papa Francisco es que cada fiel laico, como cristiano en medio del mundo (sea profesionista, obrero, universitario, empleado, ama de casa, catedrática, artista, intelectual, etc.) tenga  numerosas iniciativas, una firme determinación y asuma  su propia responsabilidad, a título personal (nunca a nombre colectivo de la Iglesia católica), para participar activamente en la vida política, social, económica, cultural de su entorno y busque, de esta manera, recristianizar la sociedad desde sus mismas estructuras temporales.
Ése ha sido precisamente el  gran mensaje del Concilio Vaticano II y también del  Documento del Santuario de “Nuestra Señora de Aparecida”, Patrona de Brasil, que con fecha del 10 de julio de 2007,  el Santo Padre publicó  a raíz su inolvidable encuentro  con los obispos de América Latina. Los expertos afirman que se organizaron comisiones de trabajo entre los mismos obispos  para preparar el texto de dicho Documento de “Aparecida” para que el Papa lo revisara y aprobara. Se comenta que se incluyeron muchas de las ideas y propuestas pastorales del entonces Cardenal Jorge Bergoglio, actual Romano Pontífice.
Sin duda, que el Papa cuenta  con la decidida participación de los laicos para la “Nueva Evangelización que proclamó el Beato Juan Pablo II durante su Pontificado, reimpulsó el Papa Emérito Benedicto XVI y ha confirmado el Papa Francisco con sus planteamientos de que la Iglesia necesita transformar sus estructuras para ser más misionera y “ser transmisora y facilitadora de la fe” (“El Jesuita”, pp. 77-78).
Señala también el error en que frecuentemente caen algunas personas sin fe o ciertos “sociólogos o antropólogos” de la religión, de visualizar a la Iglesia católica dentro de unas coordenadas meramente humanas, económicas y sociales. Y aclara: “Aunque la Iglesia es una institución humana, histórica, con todo lo que comporta, no tiene una naturaleza política, sino esencialmente espiritual: es el Pueblo de Dios que camina hacia el encuentro con Jesús. Solo en esa perspectiva se puede entender la misión de la Iglesia católica” (Encuentro con periodistas, El Vaticano, 16-III-2013).
Desde aquella entrañable noche del 13 de marzo del 2013, en que apareció desde el  balcón del apartamento pontificio, tan afectuoso y sonriente,  para saludar a la multitud que lo aclamaba en la Plaza de San Pedro y casi inmediatamente después de  ser electo por el Cónclave cardenalicio como sucesor de Benedicto XVI, el Papa Francisco nos transmitió con una enorme fe y esperanza que la Iglesia saldría adelante con la oración, la penitencia y la vibrante acción apostólica de todos:  cardenales, obispos, religiosos, laicos, sacerdotes, misioneros… Y pidió muchas oraciones diarias por su persona. Nos comunicó que al día siguiente iría a un Santuario de la Virgen María para pedirle que lo guíe en su ministerio petrino. Nos dio claramente a entender que solo no podría cumplir con su trascendente misión al timón de la Nave de Pedro; que necesitaba, en primer lugar del auxilio del Espíritu Santo, y  después,  de la colaboración cercana y permanente de todo el Cuerpo Místico de la Iglesia que somos todos los católicos del mundo.
Gracias a Dios, hay muchos fieles laicos que están trabajando intensamente, con propuestas concretas, en esta “Nueva Evangelización” dentro del contexto del “Año de la Fe”. El pasado mes de noviembre estuve en Roma en un congreso internacional con comunicadores y resulté gratamente sorprendido por la variedad de iniciativas en los cinco continentes. Como, por ejemplo, hay quienes están escribiendo guiones produciendo películas y series de televisión con valores y mensajes evangelizadores (confróntese www.luxvide.com donde participa el Catedrático en Semiótica de Milán, Dr. Armando Fumagalli); otros están muy activos elaborando videos e iniciativas útiles para que les llegue a los jóvenes a sus celulares: el Compendio del Catecismo de la Iglesia; oraciones y devociones; explicaciones sencillas y prácticas de cómo saber argumentar en defensa de la vida de los no nacidos, del matrimonio y la familia, de la educación de los hijos, de los valores de la sociedad. Además, se imparten cursos de catequesis elementales o avanzados, así como información orientadora sobre temas de debate y actualidad (confróntese: www.arguments.es; www.mercatornet.com, www.encuentra.com, www.conoze.com, www.fluvium.org, www.aciprensa.com).  Otros comunicadores están pendientes de informar  sobre las actividades cotidianas del Romano Pontífice: www.romereports.com; www.news.va...
Y son comunicadores, profesionistas especializados en sus respectivas áreas, quienes se han lanzado en esta aventura para apoyar la “Nueva Evangelización” y transmitir la fe a personas de toda condición social y cultural; para que millones de personas reciban formación y orientación sobre cómo argumentar mejor sus ideas y convicciones en los valores cristianos; a seguir día a  día la voz del Papa para seguir filialmente sus consejos, sentirlo más cercano y, por lo tanto, quererlo más y rezar mucho por él.
Aquí en México se están organizando también muchas y variadas iniciativas tanto en diversos medios de comunicación como en foros culturales. Me dio mucho gusto asistir a uno que organizó la Universidad La Salle, coordinado por la Lic. Adriana Guevara de Mier y Terán, titulado: “¿Por qué creer?” en el que participó el conocido cineasta de “La Última Cima”, Juan Manuel Cotelo, el popular conductor Esteban Arce y el cantante Alexander Acha, brindando a los jóvenes sus propios testimonios de conversión al cristianismo. (Fuente: www.yoinfluyo.com)
Cuando observaba a cientos de jóvenes de pie, tomando video o fotografías, emocionados por las valientes confesiones públicas de su amor a Jesucristo y sin miedo  al “qué dirán”, pensaba para mis adentros: ¿Y quién dice que a los jóvenes de nuestro tiempo ya no les interesa ni Dios ni la religión? Porque cuando se organiza un evento bien montado, con profesionalismo, su impacto y trascendencia es impresionante.
Me comentaba la coordinadora Adriana Guevara que después había recibido muchos correos felicitándola o haciéndole preguntas concretas para aclarar sus dudas de fe y que, ahora, la han invitado a Guadalajara para hacer una réplica de este mismo foro. Bastó con que un grupo de personas se decidieran a realizar una eficaz acción Evangelizadora para despertar una gran inquietud por descubrir y profundizar en su  fe en Dios. Ésa es precisamente, una entre  las muchísimas y variadas labores e iniciativas que podemos impulsar los fieles laicos para apoyar la “Nueva Evangelización”, a la que ahora nos está convocando  el Papa Francisco.
 Raúl Espinoza Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com

miércoles, 5 de junio de 2013

¿Mero éxito mediático?



Escribe Luis-Fernando Valdés

El miércoles pasado, bajo una lluvia interminable, 90 mil peregrinos acudieron a la Audiencia del Papa. Si es llamativo que sean tantas personas, más provocador es el motivo de su asistencia: buscan que les hablen de Dios. ¿No se supone que la vida modernaha superado la necesidad de Dios?

A pesar de la fuerte lluvia que cayó en Roma el miércoles pasado, el Papa Francisco siguió su costumbre de recorrer en automóvil descubierto la Plaza de San Pedro para saludar a las decenas de miles de personas presentes. Fue inolvidable la figura del Papa mojado sobre el jeep blanco, que avanzaba entre en un mar de paraguas e impermeables de colores.

Además de la inusitada lluvia y del tesón del Papa para saludar a los peregrinos, fue llamativa la cantidad de visitantes. Juan Pablo II popularizó las Audiencias de los miércoles; con Benedicto XVI, el Papa Teólogo, se incrementó el número de asistentes (muchas veces eran 10 mil). Pero el volumen de personas que acuden con Francisco ha llegado a cifras récord. ¿Por qué?

Alguno dirá que se trata de un Pontífice carismático. Ciertamente, la sencillez y la austeridad del Santo Padre muestran que creen en el mensaje que predica, y esa coherencia es atractiva, pero eso no lo explica todo.

Posiblemente, si atendemos a sus mensajes recientes tendremos una mejor explicación. El Papa argentino habla con gran fe de Jesucristo, y ha manifestado el gran peligro de una Iglesia “autorreferencial”, o sea, que habla de sí misma, de su organización y su estructura, pero no de Cristo.

Además, el Santo Padre predica con gran armonía el binomio Jesús e Iglesia. En contra de una mentalidad muy arraigada hoy día que afirma a Jesús, pero que niega que haga falta la Iglesia para tener un encuentro con Cristo, el Papa afirma que “la Iglesia es la familia de Jesús” (Homilía, 1 junio 2013).

Pero el Pontífice Romano no anuncia un camino fácil. Con frecuencia ha denunciado el intento de presentar una Iglesia reducida a una ONG filantrópica: “La Iglesia no es una organización de cultura, ni de religión, ni social” (Ibidem).

Francisco es valiente al anunciar que la labor asistencial de la Iglesia tiene un motivo sobrenatural, que es anunciar a Jesucristo, Dios hecho hombre que nos dejó el mandamiento de amarnos los unos a los otros.

Recientemente afirmó el Papa: “Podemos hacer todas las obras sociales que queramos, y dirán: ‘Pero qué buena es la Iglesia, qué buena es la obra social que hace la Iglesia’. Pero si decimos que hacemos esto porque aquellas personas son la carne de Cristo, viene el escándalo. Y ésa es la verdad, ésa es la revelación de Jesús: esa presencia de Jesús encarnado” (Ibidem).

Entonces, si el mensaje del Papa Bergoglio lejos de ser innovador es claramente el mismo de siempre, si sus palabras son muy exigentes, ¿por qué atrae a tanta gente? Seguramente porque la gente de hoy necesita el oxígeno de la autenticidad en sus propias vidas.

Y la autenticidad más profunda del hombre modernoconsiste en reconocer que su vida sólo tiene sentido si está ligada a lo sobrenatural, a la presencia de Dios en su vida. De ahí que miles acudan a escuchar al Papa, pues necesitan que Dios oriente sus existencias.

Francisco es un profeta de nuestro tiempo. Los hombre y mujeresde hoy necesitan escuchar que no todo va bien en su vida, y Francisco no tiene miedo en señalarlo. Por eso, las personas de hoy también necesitan esperanza, requieren de la misericordia y el perdón, y Francisco los remite a Jesucristo. Dios sigue siendo necesario: ¡90 mil peregrinos bajo la lluvia lo indican!

martes, 4 de junio de 2013

LOS ORÍGENES Y LA DIFUSIÓN INTERNACIONAL DEL “NEW AGE”



El “New Age” nace a partir de la mitad del siglo XIX en Nueva York. Varias de sus fundadoras, como Helen Blavatsky y Alice Bailey, afirmaban que habían recibido iluminaciones de seres espirituales y su misión era transmitirlas a sus discípulos en conferencias, libros, revistas y mediante sesiones de espiritismo. Así nace la Teosofía que es una mezcla de ocultismo y misticismo oriental.
El Papa León XIII no dudó en afirmar tanto en sus discursos como por escrito que la Teosofía y la Masonería se identifican plenamente ya que buscan sustituir  los valores  cristianos con este neopaganismo. Y, por lo tanto, les advierte a todos los fieles católicos que no se afilien ni caigan en actitudes ingenuas, sino que tengan criterios claros sobre el modo de proceder, porque atacan frontalmente el depósito de la fe  y, por lo tanto, están condenadas por la Iglesia.
Menos de un siglo después, en 1945, concluyó la Segunda Guerra Mundial y, particularmente en Estados Unidos, se respiraba un aire triunfalista y belicoso porque se tenían las fuerzas armadas más poderosas de la tierra. Se editaron cientos de películas para realizar una  propaganda masiva y bélica en todo el orbe.
Pero la gente deseaba la paz, tranquilidad y regresar a sus trabajos en el campo o en la ciudad por el bien y progreso de la nación. Sin embargo, pocos años después, Estados Unidos y Corea se enfrentaron en una guerra que se pudo haber resuelto por la vía diplomática y hubo muchos muertos y heridos en ambos bandos.
En 1963, Estados Unidos decide entrar de modo más decisivo en la Guerra de Vietnam. Originalmente pensaban sus gobernantes que se trataría de un conflicto breve pero se alargó hasta 1975, con una estrepitosa derrota que conmocionó al país entero. El resultado es que murieron miles de  jóvenes, muchos otros quedaron mutilados o con severos trastornos emocionales y un buen número  de ellos fueron a parar a clínicas psiquiátricas.
Desde los inicios de los años sesenta, se fue extendiendo por toda Norteamérica un movimiento pacifista, al que se le unió el movimiento hippie, los ecologistas, los vegetarianos y muchos otros grupos. Era tal el desencanto social, la desilusión y la pérdida de ideales, que esta nueva corriente de pensamiento tuvo una gran aceptación entre la juventud: “Haz el amor y no la guerra” era uno de sus lemas.
En ese contexto cobró una importante fuerza el “New Age”, que coincidió con el vertiginoso desarrollo de los medios masivos de comunicación. Me parece que dos canciones ilustran bastante cómo fue arraigando entre la juventud de muchos países mundo.
El llamado “Hippie Mayor”, el cantante Scott McKenzie, en su melodía, “Flores en tu pelo”, cantaba: “Si vas a San Francisco,/ debes asegurarte/ de llevar flores en tu pelo/ por toda la nación se vive una extraña sensación de vibración, / de gente en movimiento. / Es toda una generación/ que tiene una nueva visión de la vida”.
Esa “vibración” a la que se refiere, se obtiene con la permanente unión con un Ser Supremo y Totalizador que carga a cada ser viviente de “energía espiritual”. Además de que  plantea el retorno del hombre a la naturaleza, a su origen primitivo. Los hippies reciben  influencia de Juan Jacobo Rousseau en la que  piensan  erróneamente que el hombre es naturalmente bueno, pero es más bien la sociedad quien lo corrompe. Entre otras consecuencias, según ellos, las personas deben  dejarse llevar por sus instintos y sentimientos. El pretender encauzarlos equivale a reprimirlos y, por tanto, se actúa en contra de su naturaleza.
Más reveladora resulta la canción del grupo “Quinta Dimensión”, titulada: “Acuario/Deja que el sol entre”. Dice su letra: “Cuando la luna esté en su séptima casa/ y Júpiter se alinee con Marte. /Entonces la paz guiará a los planetas/ y el amor dirigirá a las estrellas./ Habrá armonía y comprensión,/empatía y confianza./No habrá mentiras ni burlas./ Sueños de visiones doradas y vivientes;/ revelaciones de cristales místicos,/ y vendrá la verdadera liberación de la mente./ Es el amanecer de la “Era de Acuario”./Deja pues que la luz del sol entre./ Ahora que todo el mundo canta esta misma canción./Abre tu corazón a la luz del sol/y cuando te sientas solo o maltratado,/deja que el sol te conforte./ Deja que el sol brille y abra tu corazón/¡Y tienes que verdaderamente sentirlo!”.
Este par de melodías –y muchas otras, con letras parecidas- se divulgaron  por los cinco continentes. La postura del “New Age”, en resumen, propone un regreso al paganismo y un rechazo abierto a la civilización cristiana. El nuevo “dios” es el sol; la tierra es “nuestra madre y diosa” y, por lo tanto, deben de ser adorados. A través del sol recibimos toda la energía y vibración cósmica y la tierra nos alimenta amorosamente.
Hay cristales que, según ellos, son curativos. Por ello, millones de personas comenzaron a usar collares y pulseras. De igual forma, consideran que hay zonas o lugares del mundo donde la energía del universo se recibe con más intensidad, por eso hay que visitar con frecuencia esos sitios.
Se difunde la meditación trascendental budista, el yoga, el tarot, el uso de diversos amuletos; se acude de nuevo a los horóscopos y proliferan las sesiones espiritistas.
También, se cae en el Panteísmo, que se puede sintetizar en que todos, en realidad, formamos parte de un Todo Común, ya sea el “dios sol”: la “diosa tierra”, los seres humanos, los planetas, las estrellas, las plantas, los animales, el mundo submarino…Además el universo es concebido como un “océano de energía” y que cada quien debe de aprender a sacarle partido mediante muy variadas técnicas.
Vacían semánticamente muchos términos, por ejemplo, “Cristo es el Gran Total o la Suprema Energía” y cuando vivió en la tierra fue un sabio más, comparándolo con Buda, Mahoma o Gandhi. De manera que para ellos no es el Hijo de Dios Encarnado; Perfecto Dios y Perfecto Hombre, como nos señala la Iglesia. También los ángeles no son espíritus puros que nos guían y ayudan en el camino de nuestra Salvación, sino “porciones de energía circulante sobre la superficie de la tierra que de alguna desconocida  nos ayudan”. A su vez, La Metafísica no es una rama de la Filosofía que estudia al Ser sino “una serie de conocimientos y consejos sobre cómo adentrarnos en el mundo extraterrestre y  con las fuerzas misteriosas del universo”, etc.
En el fondo, sostienen que todas las religiones son iguales. Luego, toda persona es libre de escoger lo que más le plazca de cada una de ellas. Como una especie de “servicio a la carta” que ofrecen los restaurantes. Concretamente, la moral –del modo como la concebimos los católicos- no existe para ellos, sino que cada quien se debe de liberar de prejuicios y proponen una ética universal, que proclame la bondad, fraternidad, el respeto mutuo, el amor y la paz entre todos los hombres.
También tiene esta corriente de pensamiento su afán mercantilista para vender alimentos ecológicos, medicinas naturales, plantas “con energía”, centros de relajación psicosomática, la medicina alternativa, los productos vegetarianos…
Considero que la causa del éxito del “New Age” es que -a través de los medios de comunicación, las canciones, el cine y otras manifestaciones artísticas- se ha convertido rápidamente en un fenómeno de masas que atrae por su ambigüedad, comodidad, romanticismo y sentimentalismo religioso. Su postura es pseudofilosófica porque no les interesa el estudio ni los trabajos de investigación para llegar a las verdades cientíticas. De manera que todo se reduce a momentáneos y pasajeros  “feelings” (sentimientos). Hay también un culto al egoísmo y subjetivismo porque sostienen que: “Hagas lo que hagas, lo importante es sentirte siempre contento, en plena paz y  armonía con contigo mismo y el universo entero”.
Finalmente, es fácil percibir que detrás del “New Age” hay un interés y anhelo  por volver al sentido religioso de la existencia. Estamos ante la presencia de personas que sufren por una pérdida de valores y del sentido de sus vidas y, por tanto, padecen de un profundo vacío interior. Todo esto se capta, también, por su vehemente deseo y atracción por lo divino, pero canalizado de manera equivocada y en formas distorsionadas e irreales.
BIBLIOGRAFÍA:
Consultar la voz “New Age” en los siguientes portales:
-www.conoze.com;
-www.aceprensa.com;
-www.fluvium.org;
-www.almudi.org;
-www.aciprensa.com.

Raúl Espinoza Aguilera Blog: www.raulespinozamx.blogspot.com